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10 de junio de 2019

Eclipse Seguro: material de descarga


Recomendaciones para observar el eclipse de forma segura

Como recomendación general, con eclipse y sin eclipse, NO debes mirar el Sol de forma directa. La luz del Sol puede dañar severamente tus ojos.

Para observar el eclipse, debes utilizar lentes especializados que poseen un filtro que bloquea los rayos dañinos del Sol y que cuenten con la etiqueta ISO 12312-2.

El filtro no solo reduce la luz solar visible a niveles seguros y cómodos, sino que también bloquea la radiación solar ultravioleta e infrarroja.

Los lentes especializados se deben adquirir exclusivamente en el comercio establecido. Los que se venden en el comercio informal o virtual, podrían no contar con la certificación ISO 12312-2 o tener un sello falso de autentificación.

Antes de usar los lentes, verifica que el filtro esté en perfectas condiciones, sin daños, rayaduras ni perforaciones y que no tenga más de 3 años.

Los niños deben ser supervisados por un adulto en todo momento. Idealmente por alguien que sepa del tema, pertenezca a un club de astronomía o sea un funcionario municipal que haya sido capacitado.

Otra opción segura es utilizar vidrio para máscara de soldador grado 14 o superior (son más escasos en el comercio), o en su defecto grado 12 o superior, los que deben ser siempre adquiridos en lugares establecidos. Si se tiene un vidrio grado menor, no debe ser utilizado de ninguna manera, ya que no otorga la seguridad suficiente.

Lo que NO debes usar

Los lentes de Sol comunes NO sirven para observar el eclipse solar.

También es peligroso mirar el Sol a través de una cámara de video o fotográfica, teléfono inteligente, binocular, telescopio o cualquier otro dispositivo óptico sin que tenga un filtro solar certificado para este uso.

Los filtros hechos en casa, como por ejemplo un vidrio ahumado, no sirven para mirar el sol. Tampoco una placa de radiografía, ya que ninguno de estos elementos protegerá tus ojos del daño de la luz ultravioleta e infrarroja.

Riesgos en la salud

De acuerdo a las indicaciones de la SOCHIOF, mirar fijamente el sol, con o sin eclipse, y aunque sea por poco tiempo, puede provocar daños a la retina que es la parte del ojo que procesa los estímulos luminosos.

El daño a la retina (retinopatía solar) se produce por la radiación solar sobre los fotorreceptores y puede ocurrir sin dolor, ocasionando una disminución de la visión, alteración en la percepción de colores y formas, siendo irreversible en algunos casos e incluso producir ceguera.

Mirar directamente al Sol puede aumentar la aparición de patologías de la superficie del ojo y cataratas.

El Sol puede causar lesiones y quemaduras en los ojos. Los síntomas pueden aparecer entre 6 a 12 horas después de la exposición solar sin la adecuada protección ocular.

La sintomatología asociada es irritación, ardor, hinchazón, lagrimeo, enrojecimiento progresivo de la conjuntiva del ojo y, finalmente, dolor intenso que impide abrir los ojos.

De presentarse alguno de estos síntomas, acude a un médico para que evalúe la situación.

Aunque contemos con la protección adecuada, no es recomendable observar el eclipse (ni el Sol) por períodos mayores a 30 segundos. Luego de eso, hay que pausar la observación.