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4 de junio de 2018

Inédita capacitación en geriatría para atender a adultos mayores

“Fisiológica y anatómicamente un adulto mayor es diferente a un adulto, por lo que el efecto de una enfermedad es distinto en una persona de 90 que en una de 40 años y eso significa que deben tener un tratamiento distinto”, sostiene el geriatra Felipe Salech, quien abrió el curso de Geriatría realizado recientemente para los Servicios de Urgencia de la Red Oriente. Asistieron cerca de 40 profesionales de nuestros dispositivos de urgencia de la APS y hospitalarios, los que atienden en conjunto a más de 200 mil personas al año, de las cuales por lo menos el 20% es adulto mayor.

Debido a los cambios epidemiológicos, y a los progresos en el saber médico y en terapias especialmente orientadas a las personas mayores, hoy día es posible señalar que tienen características y necesidades específicas, por lo que se hace indispensable el alinear a los equipos de urgencia que atienden a nuestros adultos mayores, para una mejor atención.

“Ustedes son testigos de cómo ha cambiado la edad de los pacientes en urgencias y tenemos la opción de seguir con los tratamientos clásicos o adecuarnos a esta realidad”, señaló el Director del Hospital del Salvador, Dr. Carlos Altamirano, agradeciendo la oportunidad que el Instituto de Geriatría (INGER) ofrece a la red, al crear este curso a medida de las necesidades de nuestros equipos de salud.

Por su parte, la Dra. Militza Bravo, Directora del INGER compartió su satisfacción de concretar esta actividad y la posibilidad de conocerse y estrechar lazos entre las urgencias de la red y el Instituto. “Esta es propiamente una actividad en red y nosotros somos un Instituto de docencia y extensión, por lo que estamos muy contentos de responder desde la docencia a las necesidades de nuestros usuarios y de nuestra red”, agregó el Dr. Pablo Gallardo, Subdirector Médico del INGER.

Acompañaron también a los asistentes la Dra. Gabriela Brignardello, Subdirectora Médico del Servicio de Salud Metropolitano Oriente, al que pertenece el Instituto de Geriatría, y el Subdirector Médico del Hospital del Salvador, Dr. Horacio Díaz.

Las áreas abordadas en el programa de aprendizaje son fisiopatología del envejecimiento, trastorno de la marcha, trastornos cognitivos y del comportamiento, intervenciones emergentes, manejo de medicamentos, hospitalización y transición en el cuidado, manejo del dolor y cuidados paliativos, entre otros tópicos.

Cambio de paradigma

“Es importante que nuestros equipos de salud comprendan que así como los niños y lactantes necesitan tratamientos clínicos, farmacológicos y de cuidados específicos para su edad, ocurre lo mismo con las personas mayores”, recalcó el Dr. Gallardo. Esta diferencia, sostuvo el especialista, “puede marcar la diferencia entre una pérdida de funcionalidad sin retorno, e incluso entre la vida y la muerte, ya que el adulto mayor tiene una reserva fisiológica disminuida y un evento clínico adverso la puede deteriorar aún más si no se abordan con los tratamientos adecuados”.

“Es entonces cuando creemos que un paciente geriátrico que hace un delirium en la urgencia tiene una demencia de base y lo tratamos como tal, sin saber que, por ejemplo, este paciente puede estar cursando una infección urinaria, cuyos síntomas son distintos a los de un adulto, ya que cursa con delirium”, sostiene el Dr. Felipe Salech, quien ofreció un interesante acercamiento a la fisiología del envejecimiento.

El comprender los cambios fisiológicos del envejecimiento y las necesidades específicas de las personas mayores en función de ello, implica un cambio de paradigma en la comprensión clásica de síntomas, enfermedad y tratamiento en la persona mayor.

“En una persona mayor”, sostiene el Dr. Salech, “el corazón sufre una hipertrofia, porque aumenta la presión arterial, la forma en que circula la sangre es diferente por la pérdida de elastina y colágeno; el riñón disminuye su tamaño por el adelgazamiento de la corteza renal, las arterias se esclerosan, aumentando su dificultad para filtrar, hay pérdida de vasos sanguíneos, y acumulación de células senescentes lo que produce un deterioro en la función renal”.

De la misma manera, comenta el facultativo, en el sistema nervioso disminuye la masa cerebral, debido mínimamente a pérdida de neuronas sino más bien a disminución de su volumen, sobre todo de las glías, células que forman los tejidos que rodean y sostienen a las neuronas. “El único cambio cognitivo conocido, agregó Salech, “es la pérdida en la velocidad del raciocinio, pero la pérdida de memoria es relativo a una patología, por lo que no es natural al proceso de envejecimiento”, aseguró.

En el sistema musculoesquelético, “no sólo perdemos masa muscular sino que ésta se infiltra por grasa, la que es muy proinflamatoria, con efectos dañinos para el músculo”, sostiene Salech.

”Todas estas condiciones son relevantes de considerar a la hora de decidir tratamiento, medicación y rehabilitación de un paciente geriátrico”, concluye, por lo que el primer curso para equipos de urgencia cobra especial relevancia para nuestros pacientes y para la Red.